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Identidad y esperanza, así recordó el Holocausto el CEM

Mi nombre es…. La identidad después del Holocuausto

Con la visita del Colegio Alemán Alexander von Humboldt, Herradura, inició la conmemoración del Día Internacional del Holocausto en las instalaciones del CEM y del Colegio Hebreo Sefaradí.

Los estudiantes del Sefaradí, excelentes anfitriones, realizaron actividades de integración para conocerse.

Posteriormente recorrieron juntos las salas del CEM y tuvieron la oportunidad de conocer la nueva exhibición temporal “Mi nombre es… Los jóvenes perdidos del Kloster Indersdorf”, referente a niños y adolescentes que quedaron solos tras la Segunda Guerra Mundial, y que fueron acogidos por voluntarios, haciendo esfuerzos internacionales para localizar a los familiares de los menores y reunirlos.

Durante el evento se llevaron a cabo talleres de sensibilización al que asistieron los grupos de las dos escuelas. Creando conciencia sobre cómo se conforma la identidad de cada individuo y la importancia y trascendencia de los nombres.

 

El encuentro terminó con una ceremonia de conmemoración por las víctimas del Holocausto, donde participaron diferentes personajes.

 

“En 1944, fue cuando se inauguró la Sefa en la comunidad judía en México que empezaba a asentarse, mientras que por otra parte, en Europa la situación era diferente. Allá se estaba viviendo el horror del Holocausto”, hizo memoria Emanuel Jinich, director general de la Sefa, durante la apertura de la ceremonia del recuerdo.

Por su parte, el rabino Moisés Chicurel enfatizó la importancia de poseer un nombre. “Cuando una persona muere, sigue viva gracias a éste. Lo hará por siempre. Porque el nombre que cada uno tenemos significa perpetuarnos ante la vida.

“Ojalá cada uno de nosotros podamos tener la energía suficiente, no sólo para consumir el tiempo que nos toca vivir en este mundo, sino para dejar un legado. Y así todo concentrarlo en la cadena eterna de la vida”, concluyó.

Nuestra Directora, Judy Stern, invitó a los asistentes a buscar en su interior, a reflexionar sobre quiénes somos. A vivir con conciencia y plenitud. “Hagámoslo todo con un propósito”, dijo.

Ivonne Leizorek, representante de Yad Vashem México, rescató un episodio de la historia, cuando en 1945 el Ejército Rojo liberó Auschwitz. “Pero no es suficiente recordar. Hay que aprender a no permanecer callados frente a la barbarie que subyuga a miles de seres humanos, incluso hoy en día”, relató.

Meyer Brzezinski, sobreviviente, cerró la ceremonia compartiendo su conmovedora historia de vida, las condiciones durante aquellos años de guerra y persecución, el tiempo en que vivió en un escondite por casi dos años. Narra cómo fue que llegó a México a hacer una nueva vida.

El señor Brzezinski aseguró sentirse orgulloso actualmente. “Soy un hombre feliz. Porque después de haber perdido a toda mi familia, ahora tengo una, y muy grande, con 38 miembros entre nietos y bisnietos”, resaltó emocionado, al mismo tiempo que dejó un mensaje para los jóvenes: “Nunca hay que perder la esperanza. Nunca debemos bajar las manos, sigan adelante. Todo en la vida se puede resolver teniendo la esperanza”.